A MI ETERNO:
¡Perversamente!... me siento perversamente feliz a tu
lado.
Terriblemente... terriblemente arrastrada hacia las
mieles del amor.
Deliciosamente...deliciosamente me dejo dominar,
morder, coger, torturar y amar.
Y es que te quiero... y te quiero de tantas formas y
por todo lo que eres.
Adoro el recuerdo de mis piernas abrasadas a tu
cuello, así como la imagen de nuestras tardes juntos.
Me llenas tan bien, cuando dentro de mi te aferras volviendo estallido cualquier deseo.
Me llenas tan
bien, cuando tu ser acompaña mi desvelo.
Hermosamente... ¡hermosamente inspiras tanto en mí!
La manera en que miras o te acercas.
La manera tan tuya en como piensas.
Solo tú te escabulles en lo más profundo de mis ideas,
tan lejano a regirte bajo el orden del humano cotidiano, tu entiendes y exaltas
mi lado más mundano y a la vez me
haces trascender con la maravilla de estar a tu lado.
Sabes que en mis pasiones la elocuencia sucumbe, que a veces parece que pierdo todo rastro de conciencia y sin importarme que suceda, he de confesarte, que
estoy empeorando.
Enloquezco y me pierdo… muero y renazco, envuelta en
la llama febril de descubrir día a día que te amo.
Y es que de verdad ¡cuánto te amo!
Podría hacer de todo contigo, no porque sea sencillo,
ni siquiera por el grato placer de que estés conmigo.
Si no por el
detalle hermoso de saber estar juntos sin dejar de ser nosotros mismos.
Tú, mi razón más profunda para creer en la humanidad y
mi motivo de despertar en completa humedad.
Eres la imagen que quiero guardar para la posteridad.
Sin tan sólo supieras como es pensarte algunas veces, las noches que paso lejos de ti, se filtra en los secretos de la noche cada uno de mis suspiros y gemidos en tu nombre, y es que tú
eres el hombre, que ha de quedar grabado en mis pupilas, mis versos, mis
pasiones y en lo infinito de mis emociones.
Libremente... libremente me quedo junto a ti.
Plácidamente... plácidamente siempre estarás en mí,
sin importar tus caminos o tus direcciones, respetando cada una de tus decisiones.
Incondicionalmente... incondicionalmente es como quiero adorarte, con mi lado
consiente o el imprudente.
Así simplemente como soy yo, amando sencillamente a
quien eres tú.
Así, en esta forma que si bien el mundo no siempre comprende, no hace falta, pues nos basta mirarnos para tener muy claro, porque pudiendo estar en cualquier lado, a nuestro lado nos quedamos.
Perversamente ¡Ahhhhhhh sí!...
¡Perversamente!
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