Ando ida y "malvenida" bien perdida y eternamente contradicha, pero de estos pasos con rumbo derrumbado, es que he venido armando el camino de mis días. Aún sin ir a ningún lado a un lugar vengo llegando, es la magia de la vida, me sujeta y me arroja, me siento hecha de moronas, toda viento, toda ira, toda punto de partida, toda cosa microscópica y a la vez tan infinita, toda y nada a un mismo tiempo. Y luego, por eso y sin mayor empeño, he venido a expresar mis variedades, inhalo lo complejo y exhalo libertades, acaso porque hace falta descoserse para no vestir engaño, o morirse de vez en cuando para no vivir en vano.
Ante presiones ajenas y extensas expectativas con reprimendas propias, he debido hacerle un rinconcito a mis partes imperfectas, inconcretas, inocentes o tercas, las sublimes y las absurdas, las nacientes del alma y desechas en la lógica y su tragedia realista.
Una simple travesura a la censura, un impulso para existir entre las dudas, contadas por otra errada continua.
Unas letras dedicadas al registro de los sueños, tanto de ojos cerrados, como abiertos...