Aunque mucho yo quisiera.
Tratar os con mi total e inhóspita clarividencia.
Esa que se hace del amor en vaga certeza.
El pésimo augurio que aún con exceso de delicadeza.
No deja de ser un tormento e inevitable pérdida de conciencia.
Ni deja de tentar a la muerte y ser un misterio voraz.
Cuya naturaleza, sobrepasa lo humano, sin dejar de darle la mano...
Sabed por ello que,extraño regocijo tenemos los mortales en el ardor romántico.
Mas yo, lucho con tanto de mí, por librar las imprudencias melodiosas.
Amorosas las cosas, permanencia de lo inconcebible.
Me sirvo de ello, cuando en su mirar anuncio la caída.
De esta, la vana fortaleza mía...
Cuando me rindo en un desmayo sorpresivo.
Un abismo inoportuno, un llamado al pronto tiempo.
Arrebato tumultuoso, tan febril como fugaz.
Las pasiones de lo humano, aunque infinitas.
Duran poco menos que un soplo a medio sueño.
Oh despertares en la inmersión de aguas temperamentales.
Quien se ahoga en los deseos carnales.
Por su peso llega a las zonas más densas.
En el danzar de la marea, una sombra nos devora.
En el danzar de la marea, una sombra nos devora.
Cruel naufragio, las sirenas nos esperan.
¿Cómo puedo yo, en mi debilidad interna,sobrevivir al embrujo del placer?
La luna ya me mira pretenciosa, esperando a que declare rendición.
Y el sol, no espera menos, que encontrarme libre de toda tentación.
Mas no le debo nada a ninguno, soy sólo yo.
Este pequeño punto en el mundo ¡llevando una revuelta de astros en el pecho!
Un estallido bajo el obscuro manto nocturno.
Un brillo hinchiendo, el suspiro profundo.
Se quebranta mi silencio y deshiela mis sentidos.
Gota a gota se derrama mi esencia tan contradictoria.
Tan guiada por la seducción de la nada.
Melancólica, tímida y a su vez furiosa.
Estoy hecha de demonios y duendes cantando.
Traen fiesta en mis adentros, desde que os vengo pensando.
Y de verdad, juro que no quiero entregarme a este revuelo.
Pero apenas si puedo mantener en pie mi estado....
Mi postura, mi legado.
Todo se derrumba...
¡Y por algo tan innecesario!
Me da rabia pensar en vuestra sonrisa.
Y al paso imaginario, un beso se me escapa.
Pero después, una ironía agraviante, me envenena la mirada.
Y respirar me pesa, cuál terrible síntoma de existencia.
Sin embargo, taciturna llevo la convalecencia.
Y me fío de pensar, que nada es de lleno cierto.
Por tanto, inútil resulta mi sufrimiento.
Hasta hacer perder valor al por quién lo siento.
Y no me amenaza más esta entrega tan falta de sustento.
En cambio, me siento vivaz.
Por atreverme a ver directo a los ojos a mi espectro mortal.
Y contrariamente, vos...
Origen de mi mal actual.
Resulta ser, sólo un cobarde más.
Prepotencia ruin carcomiendo el alma.
Hastío vil de quien ya no ama.
Autoinjuria, disfrazada de lujuria.
Infinita vanidad...
Reflejo del alma mía.
Al que hoy vengo a renunciar.
Asumiendo como consecuencia.

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